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sábado, 24 de septiembre de 2011

«El mejor tratamiento para las personas con Asperger es la comprensión social»


El niño con este trastorno del espectro del autismo suelen tener un lenguaje y una inteligencia normales pero problemas para relacionarse

¿Recuerdan a Dustin Hoffman en Rain Man? «Interpretaba a un hombre con Asperger, pero no retrataba muy bien a las personas con el trastorno», dice Peter Szatmari. El psiquiatra infantil prefiere a Christopher, el protagonista de la premiada novela El curioso incidente del perro a medianoche. «Refleja muy bien la realidad de estas personas». El experto mundial no habló de ficción pero sí de sus punteras investigaciones en una charla que ofreció ayer en San Sebastián invitado por Gautena, la Asociación de Autismo de Gipuzkoa.

- ¿Cuáles son las principales diferencias entre el autismo y el trastorno de Asperger?

- Habitualmente se suele decir que el trastorno de Asperger es un subtipo del autismo en el que las personas presentan una inteligencia y un lenguaje normal. Yo, en cambio, creo que todos tienen Asperger, es lo común. Concibo el Asperger y el autismo como un espectro que se debe a causas múltiples, y la fundamental es la que produce el trastorno de Aspeger, en todos los casos. Luego puede haber otras afectaciones, como problemas con el lenguaje o la inteligencia.

- ¿Qué comportamientos caracterizan a las personas con Asperger?

- La principal dificultad de estos niños es negociar las relaciones sociales, que son más estructuradas entre los adultos, por lo que se relacionan mejor con los adultos que con personas de su edad. Suelen tener más problemas con otros niños. Por ejemplo, les cuesta mucho comprender la dinámica de los juegos infantiles, o entender por qué un niño se comporta de una manera determinada, saber lo que piensa, imaginarse lo que siente, etcétera. Al no entender todo esto, no encajan socialmente.

- ¿A qué edad se suelen diagnosticar estos casos?

- Los padres suelen percatarse cuando el niño tiene entre año y año y medio. Pero en ocasiones tardan en consultar al pediatra, quizás hacia los 2 ó 3 años. Además, como el diagnóstico del trastorno de Asperger es más sutil que el del autismo clásico, no suele ser raro que no se diagnostique hasta los 5 ó 6 años. Incluso puede llegar hasta los 12 ó 13. Cuando hace años comencé a trabajar con estos niños pedí a mis colegas del hospital que me enviaran todos los casos que no les encajaban y para los que no tenían un diagnóstico claro. Resultó que muchos presentaban trastorno de Asperger.

- ¿Cuál es su origen?

- Sabemos que es de origen físico y genético, heredado. Pero todavía no sabemos qué y cómo se hereda. Probablemente comparte los mismos genes que el autismo en general, pero debe haber alguna variación que explique las diferencias entre unos y otros.

- ¿Se puede o se podrá prevenir?

- Quizás en el futuro, cuando se logre identificar el gen que causa el trastorno podamos tener un test biológico al que le podamos añadir la sospecha clínica para el diagnóstico precoz y ayudar a estas personas desde una etapa temprana. Pero para eso hace faltan muchos años de investigación.

- Mientras tanto, ¿cuál es el mejor tratamiento?

- La comprensión. La sociedad tiene que entender por qué estas personas se comportan de una manera determinada, por qué tienen problemas para las relaciones sociales, por qué tienen intereses especiales, etcétera. Tenemos que acomodar nuestro entorno para hacer que encajen y facilitar su vida. Nosotros tenemos que cambiar mucho más que ellos.

- En San Sebastián ha presentado un novedoso estudio de seguimiento.

- Hemos analizado la evolución de niños con Asperger entre los 4 y 19 años. Los estudiamos cinco veces para comprobar cómo desarrollaban sus capacidades sociales, de comunicación, etcétera. Concluimos que estos menores tienen, por ejemplo, buen vocabulario y una buena gramática, pero en cambio tienen muchas dificultades de interacción social. En la adolescencia desarrollan muchos problemas de ansiedad y de depresión, especialmente durante el Bachillerato, que es un periodo muy difícil para ellos porque se dan cuenta de que son distintos a otros adolescentes y no pueden cambiar esa diferencia. Ven que no encajan y es habitual que ocurra un fenómeno no de bullying pero sí quizás de burlas, lo que hace que se convierta en un periodo muy estresante. Pero una vez superan esa etapa, hacia los 19 años, las cosas se vuelven más fáciles, buscan la forma de adaptarse y afrontar la vida de adulto de otra manera.

- ¿Qué nivel de autonomía puede alcanzar un adulto con Asperger?

- Muchos de ellos viven por su cuenta, tienen pareja, se casan, trabajan. Pero otros necesitan ciertas apoyos a lo largo de su vida. Aunque hay una gran variedad, la posibilidad de recuperarse de la ansiedad y de la depresión que pueden sufrir en la adolescencia es un factor clave para la adaptación a la vida adulta. Podemos ser optimistas ante la posibilidad de tratar ese momento malo.

- ¿Cuáles son las tasas de incidencia?

- No hay trabajos concluyentes. Creo que los mejores son los de Eric Fombonne, que habla de uno por cada quinientas personas.



Fuente: Diario vasco, ANE URDANGARIN

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